La reducción del servicio impacta en el conurbano norte en medio de la crisis del transporte.

La crisis que atraviesan las empresas de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) comenzó a reflejarse con fuerza en el servicio diario. En ese contexto, la línea 57, operada por la empresa Atlántida, redujo en un 30% sus frecuencias, una medida que ya afecta a miles de usuarios y que se inscribe en un escenario de creciente incertidumbre sobre la continuidad del sistema.

La disminución de unidades en circulación impacta especialmente en localidades del norte del conurbano como Pilar, San Miguel, Moreno, General Rodríguez y Luján, donde se registran demoras prolongadas, formaciones completas y esperas que, en algunos casos, superan la hora. Se trata de un corredor clave que conecta estos distritos con la Ciudad de Buenos Aires, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento repercute de forma directa en la movilidad cotidiana.

Menos servicio y mayores costos

El recorte en la línea 57 no es un hecho aislado. Desde el 1° de abril, distintas empresas del AMBA comenzaron a operar con menos unidades debido al incremento en el precio del combustible y a demoras en el pago de subsidios estatales. El valor del gasoil, que ya supera los $2.100 por litro, se convirtió en uno de los principales factores que tensionan la estructura de costos del sector.

Desde las cámaras empresarias sostienen que la combinación entre el aumento de insumos y la falta de actualización en los ingresos volvió inviable la operación en las condiciones actuales. En ese marco, advierten dificultades crecientes para sostener tanto el servicio como el pago de salarios.

Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), fue contundente al describir el escenario: “Hoy las empresas no tienen para pagar los sueldos”. El dirigente también alertó sobre la falta de herramientas financieras para sostener la actividad frente al incremento de costos.

Incertidumbre y posible paralización

La situación abre interrogantes sobre la continuidad del transporte en el corto plazo. Desde el sector advierten que, sin asistencia económica urgente, podría concretarse una paralización total del servicio en las próximas horas.

“Que mañana funcione el transporte depende de que entreguen gasoil, que los bancos den descubierto y que colabore el sindicato”, señaló Pasciuto, al tiempo que dejó planteado un escenario condicionado por múltiples variables.

El deterioro del sistema ya es visible en distintos puntos del AMBA, con largas filas y demoras en estaciones clave, lo que genera complicaciones para los usuarios que dependen del servicio para trasladarse a sus trabajos o actividades diarias.

Un problema que se extiende a nivel nacional

El panorama no se limita al AMBA. Desde la Federación Argentina de Transporte de Pasajeros (FATAP) advirtieron que el 80% de las empresas del país está en riesgo de cierre, en un contexto atravesado por subsidios atrasados, aumento del combustible y una caída en la cantidad de pasajeros.

En ese marco, la reducción del servicio de la línea 57 se consolida como uno de los casos más visibles del impacto de la crisis, reflejando las dificultades estructurales que enfrenta el sistema de transporte público para sostener su funcionamiento.